3 ago. 2007

Escalera al cielo...

Al huir de la seguridad de su hogar, no familiarizado con los males y las trampas del desierto, Jacob se encontró apremiado por el temor. ¿Cuál sería su futuro? ¿Se despertaría para ver el amanecer, sin caer presa de las criaturas de la noche? Jacob necesitaba aprender que su seguridad estaba en otra parte.

Gen 28:12 Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.

La promesa del pacto de Dios estaba basada no en su astucia o egoísmo sino en una propia fidelidad de Dios. Un sueño profundamente agitado cede a un sueño tranquilizador, que asciende al cielo. Un alma perturbada, caída, presa de la desesperación, necesita mirar hacia arriba y reclamar la seguridad:

Sal 121:1-2 Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.

Isa 50:7 Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me avergoncé; por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado.


Dios permite que baje una escalera siempre que nos apartemos de las maquinaciones propias para confiar en aquel que cumplirá sus propósitos.

La escalera representa a Jesús, el medio señalado para comunicarnos. Cristo une al hombre débil y desamparado con la fuente del poder infinito.

Hechos 4:12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

A Dios sea la gloria por todos los siglos. Amén.

Por: Carlos Julio Pérez Quizhpe http://carlosjulioperezq.blogspot.com/,
email: carlosjulioperez@gmail.com