11 oct. 2011

Alegría

(Un hombre alimentando a las palomas en el Parque Seminario o "De Las Iguanas" conocido popularmente y ubicado en el centro de Guayaquil)

La alegría se añora más cuando es escasa.

Este es mi concepto. Tal vez no tan compartido con el resto del mundo, pero genuino.

¡Disfrútenlo tanto como yo!

Alegría

Más sonrisas de niños largan tristes silencios
las gotas en las flores resplandecen mis ojos
por un lapso se olvidan los amargos enojos
en los dulces sonidos de los simples canarios.

Los gatos y los perros en tantos escenarios
ladran, saltan, maúllan en urbanos rincones
la brisa en mis mejillas va silbando canciones
y ondulando mi pelo cual las más altas ramas.

Los peces no precisan en sus finas escamas
hacerse de armaduras de sal ni transparentes
para cruzar los mares más fríos o calientes
aunque en el agua vengan corrientes o murallas...

Menudas las hormigas, se lanzan en batallas
cuando el tirano acecha enorme y agresivo
mientras que el abejorro revuela posesivo
el agujero fresco del palo de mi techo.

Una alegría verde va llenando mi pecho
y un sonido de alas provoca una sonrisa
un pelícano blanco y un ave que de prisa
se clava en el turquesa por la playa cercana.

Eucalipto profundo exhala la mañana
y algún barro intensivo va lamiendo el asfalto
también las bendiciones que vienen de lo alto
rocían ya mi cuerpo reseco y diminuto.

Bendito Padre Eterno no falte ni un minuto
y que mi pensamiento se acuerde de este día
pues tú me perdonaste y no lo merecía
para alzarme del fango y en tus brazos, tenerme...

Carlos Julio, 9-oct-2011

Motivo

(Un amanecer en Guayaquil, con la vista en el río Guayas)


El amor a veces llena un vacío imperecedero. El detalle es que ese momento puede ser corto a veces.

Se extraña en demasía entonces a la persona amada. Muchas veces los finales no son felices como los tantos irreales cuentos de amor.

Para ustedes amables lectores, un soneto para un corazón triste:

Motivo

Si buscara un motivo pa' mi pena
donde explique el latir de un sentimiento
no dudaría más mi pensamiento
en vaciar la sustancia que me llena:

la ausencia de tu cuerpo me condena
y las horas sin ti son un tormento,
el frío de mi piel pide tu aliento
y el calor de tu abrazo que serena

Con tus labios borraste mis durezas
al menos, de una parte de mi vida
al menos, unas cuántas asperezas...

Pero hoy ya no encuentro la salida
ni aquel extinguidor de mis tristezas,
sólo queda una dicha derretida...

Carlos Julio, 8/oct/2011